Luanco 12/11/11

Mientras arreglábamos el mundo en la Baviera el viernes noche, y ya que no daban lluvia para el sábado, decidimos madrugar un poco el sábado para acercarnos con las motos hasta Avilés, si bien hay que decir que no todos madrugamos lo mismo, ya que alguno decidió continuar con su labor humanitaria de solucionar los males mundiales a base de combinados!!!

Una vez que Lara recogió a un servido, nos dirigimos a la Plazuela donde nos esperaba Jaime, cigarro en boca a lomos de su montura negra, momento que aprovechamos para hacer una pequeña ñapa en el tapón de la gasolina de mi moto que se había soltado, nada que un perito con unas tenazas no sepa solucionar, si bien antes tuvimos que avisarle que por favor apagase el cigarrillo, ya que tenía entre manos un depósito de gasolina, y no era plan salir volando todos.





Solucionada esta primera reparación, sí, digo bien, "primera", y ya que el cachoper que había continuado la noche anterior con su labor humanitaria dio señales de vida, nos dirigimos a su encuentro.










Reunidos todos ponemos rumbo a Avilés, carretera prestosa y gozosa, durante la cual observamos que la rueda trasera de Alvarito parece que no se lleva bien con el resto de la moto, y que quiere soltarse, así que en la primera gasolinera que avistamos parada técnica. Allí lucimos orgullosos nuestras más diversas herramientas que portamos siempre con la esperanza que alguien sepa utilizarlas. Tras varias inspecciones a la rueda, la conclusión fue unánime, "hay que conseguir tuercas", así que ponemos dirección para Avilés en busca de un taller o ferretería.






Ya en Avilés avistamos un taller cerca de la ría, y allí nos dirigimos, en donde el encargado, viendo que tenía el garito lleno de coches, decidió no complicarse la vida con un cacharro de dos ruedas, así que con un "lo siento chaval...", se acabó la aventura en el taller, lo que hizo que aflorara el espiritu "un cachoper nunca deja tirado a otro cachoper", pero no, no le quemamos el chiringuito, sino que tras optar por restribuir las pocas tuercas que quedan, se logró que la rueda perdiese esas ganas de abandonar la moto, así que raudos pusimos rumbo a Luanco, en donde tras la foto de rigor, fuimos a saciar la sed de los presentes, y hambre del cachoper que trasnocho y que no había desayunado su colacao de rigor.







Nos vemos en la próxima!!!!



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