CRONICA MAYRUN





Rallys de 4 días, como a mi me gusta. Bien. Si a eso añadimos el nombre Clandestinos creo que el éxito estaba más que asegurado.


La cosa empezó bien pronto, a media tarde del jueves, donde un servidor esperaba ansioso en frente del club de prensa Asturiana de Oviedo la llegada de la organización y del periodista Rafa Balbuena, periodista encargado de la charla-presentación del rally. El primero en llegar y el último en marchar, un clásico de mi "persona".
Así que unas cañas rápidas y pa´dentro, donde una sala a medio aforo disfrutamos de una interesantísima charla sobre la música y movida ovetense de los 80/90, bien secundado por Marco y ante una exigente audiencia de clandestinos, liadas, cachopers, alcarreños, etc...
Después vino español cortesía de La Carta de Ajuste, gran responsable de que este club funcione lo bien que funciona y primeras risas, cervezas e impresiones. Nosotros retiramos a hora prudente por obligaciones varias, pero cuentan que hubo una buena tremolina nocturna como mandan los cánones para abrir un buen rally.

El viernes después de comer, poníamos rumbo a Oviedo entre un tiempo inestable tirando a invernal, lluvia incesante y mcuhas ganas de empezar "lo bueno". Mi gozo en un pozo tras una inoportuna avería que me deja tirado a las puertas de Lugones, con la miel en los labios vamos. La organización funciona una vez más y Marco y Alvaro me recogen y me llevan sano y salvo a la capital donde empezaría la fiesta.
Moto de sustitución y subida relámpago a la Casona de la Montaña donde comeríamos el sábado, sitio muy chulo la verdad, y rapida y efectiva bajada de nuevo a la capital.
Tras unas cervezas de rigor y empezando a llegar los primeros foráneos, sesión de música en el Bolero de la mano de un servidor y de dos buenos amigos como Miranda y Ernie. Divertida y eclectica a raudales,poco tardó en acabarse el primer barril de cerveza. A partir de ahí mucho ruteo por la movida nocturna carbayona hasta dar con nuestros huesos en el hotel a eso de las 6 y pico de la mañana, más muertos que vivos.

El sábado, con la resaca de rigor a cuestas, tocaba buscar las scooters perdidas y empezar a apurar las primeras cervezas, y en mi caso buscar otra moto (y van 3) con la que hacer la ruta. Mil gracias a Victor de Liadas que me acercó la Lambretta ya puesta a punto y pude hacerla sin problemas.
Tras otro barril de cortesía, inscripción, saludos y a la 1 y pico de la tarde medio centenar largo de scooters saliamos de Altamirano rumbo al MayRun con una buena representación Cachoper de alta alcurnia: Tati, Jaime, Pablo, Hugo, Juan Carlos, Patricia, Toni y un servidor, casi nada en el frente!!
La ruta transcurrió por Olloniego y Tudela Veguín, aunque mi compañero de scooter ya pedía vermú antes de salir de Oviedo, y volvimos por el alto de la Manzaneda hasta el Parque de invierno donde comeríamos. Ruta corta, vermú largo, como mandan los cánones.
La comida ya en ambiente festivo fue buena y divertida a raudales. Buena suerte en los premios, también debido a la gran cantidad de los mismos, y posterior sobremesa de chupitos y gintonics mientras disfrutábamos de los amigos de Silver Club Bikini mientras las primeras gotas empezaban a aparecer.
A partir de ahi la noche empezó a tomar rumbo. Se nos olvidó cambiarnos de ropa, nos la sudó bastante la final de Champions, empezamos a perder ropa y prendas varias y llegamos tarde y mal al concierto que las Pepper pots daban en la Santa Sebe ante un medio aforo entusiasmado y entregado.
Entre la gente ya bastante afectada donde ibamos perdiendo efectivos cual batalla sangrienta, conseguimos llegar no sin poco esfuerzo al Love Boat donde libraríamos la guerra final contra los ponediscos elegidos a tal efecto por la organización: Urbano, Felix y Adolfo. Aquello empezó a tomar tintes dramaticos entre cánticos, bailes, caidas al suelo y demás lindezas por lo que a eso de las 4 de la mañama (digo yo...) empezamos a poner rumbo a nuestros alojamientos o mejor dicho a los alojamientos de otras personas. En fin, mejor ni explicarlo.

El domingo aquello se antojaba como una reunión de cadáveres, pero nada más lejos de la realidad cuando empezaron a aparecer los autenticos atletas de la noche: los locales, los leoneses, los de Gijón y los de Guadalajara básicamente. Cañas y más cañas en La Carta, comida de las que hacen afición, y una caja de sidra para terminar el café torero y llegar ya de noche a casa entre vítores y alabanzas del deber cumplido.


Esto fue mas o menos un mayRun inolvidable a todos los niveles. Vuelvo a incidir que no se necesitan 300 motos ni postaleros de los de "a las de llover no voy" para crear un rally auténtico y bueno a rabiar.
Mil gracias a todos los compañeros de León, Guadalajara, Peñafiel, Gijón, Oviedo, Naveces, Avilés, Luanco etc etc... gente auténtica a raudales. Así da gusto.

Nos vemos en el Clandestino 2015. Si llegamos...



Xuan.








































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